domingo, 14 de febrero de 2016

¿CÓMO AMO?



Generalmente, la dependencia, aunque hasta ahora no nos hayamos dado cuenta, es un fenómeno que a casi todos nos ha tocado vivir en un momento a otro de nuestras vidas. ¿Quién no se ha sentido morir por desamor? ¿Quién no se ha sentido afectado por los problemas de alguien querido? ¿A quién no le ha afectado nunca una crítica o actitud de rechazo de otra persona?, esto es normal y forma parte de nuestra vida cotidiana. Cuando empieza a ser preocupante es cuando NUESTRA ENERGÍA y NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO, sube y baja según lo que HAGAN O DIGAN otros, cuando tenemos problemas a la hora de relacionarnos con los demás y cuando estos se convierten en una preocupación constante y obsesiva de tal forma que dejamos de ser dueños de nuestros actos y pensamientos y todo nuestro ser gira en torno a las necesidades o a los problemas de otras personas, cuando creemos que la PRESENCIA CONTINUA y la ayuda de la otra persona son NECESARIAS para sentirnos seguros.

¿Sabes poner límites?

Los limites son esas fronteras que dicen: “Oye, hasta aquí puedo llegar. Esto es lo que voy a hacer o no hacer por ti. Esto no lo voy a tolerar de ti”.

Es una señal que nos ayuda a separar un territorio de otro, y aplicado a las relaciones, es desarrollar nuestra singularidad para marcar con claridad nuestro territorio personal.

Sin embargo, a veces es complicado saber cómo ponerlos, decimos SI tantísimas veces al otro cuando en realidad queremos decir NO, hacemos cosas que nos dañan por hacer felices a otros... y ahí es cuando nos estamos fallando a nosotros mismos.

La mayoría de las personas dependientes inician sus relaciones con límites, pero cuando la relación se va desarrollando, van cediendo, retrocediendo y tolerando cada vez más. Y los límites SIEMPRE HAY QUE PONERLOS. Cuando es NO es NO.

¿Sabes poner fin a una relación?

Todos hemos experimentado pérdidas a lo largo de nuestra vida probablemente, alguna vez hemos sido rechazados y eso es algo que duele. El problema viene cuando magnificamos nuestro dolor y creemos que no vamos a poder soportarlo: “no podría soportar la idea de estar sin él/ella”. “Si él/ella me deja seguro que me moriría” … etc.

Nos acostumbramos a mantener relaciones autodestructivas porque nos da miedo no poder soportar el dolor. Mantenemos estas relaciones no por lo que nos aportan, sino por el miedo a estar solos, a no encontrar a otra persona.

Si no te hace feliz, no es para ti. Déjalo ir y ábrete a nuevas experiencias. Quiere bien a quien te quiere bien.

¿Sabes experimentar la auténtica intimidad con él/ella?

La intimidad nos revela ante los demás quienes somos realmente y deja al descubierto nuestras heridas emocionales, temores y resistencias, nuestra verdadera forma de ser, de comportarnos, de pensar y de sentir.

No vendas la imagen que los demás desean de ti. Deja que conozcan tu esencia, es lo más valioso que les puedes aportar.

¿Practicas juegos psicológicos?

Normalmente son una vía indirecta para tratar de satisfacer nuestros deseos y necesidades, son conductas manipuladoras que hacen que dos personas se relacionen en términos de desigualdad.

Aunque creas que de esta forma vas a conseguir lo que quieres más fácilmente que si lo pides abiertamente, lo cierto es que resulta menos probable que lo consigas.

El juego más preferido es el de rescatador y cuidador, siguiendo las reglas de este juego, el lema es: “tus deseos son órdenes para mí. O “tu problema es mi problema”, vamos arreglando los asuntos de los demás, les aconsejamos y nos preocupamos por ellos, nos sentimos responsables y hacemos todo lo posible para solucionar sus problemas, luego nos disgustamos y enfadamos, acusando a la persona a quien tan “generosamente” hemos ayudado… Al final podemos acabar sintiéndonos una pobre víctima, utilizada y dolida…

Ayuda cuando te lo pidan, a veces las personas no necesitan nuestros constantes cuidados…

¿Das para obtener algo a cambio?

Lo que en las relaciones dependientes parece ser amor altruista y desinteresado a menudo no lo es, como personas dependientes entregamos un amor condicional. La idea es: “Si hago lo que los demás desean obtendré lo que yo deseo”.

“Haz bien, y no mires a quién”.

¿Intentas cambiar o controlar a los demás?

La mayoría de las veces intentamos cambiar a la otra persona para que se adecue a la fantasía que nos hemos creado de cómo debe ser la relación.

Tendemos a responsabilizar a los demás de nuestros problemas, quizá porque nos resulta demasiado complicado cambiarnos a nosotros mismos, deseamos que cambien los que nos rodean y nos aporten felicidad y seguridad pasando por alto que nadie excepto TU puedes responsabilizarte de TU bienestar o malestar.

¿Necesitas a los demás para sentirte completo/a?

Pensamos que son los demás, los que tienen el problema porque no saben llenarnos, no saben hacernos felices, ni darnos lo que necesitamos, cuando los que verdaderamente tenemos el problema SOMOS NOSOTROS.

Hemos de empezar a entender que NADIE puede llenarnos ni hacernos felices, si no lo hacemos primero nosotros mismos, y que sólo siendo felices con nosotros podemos ser felices en compañía.

¿Buscas la propia valoración en los demás?

Al igual que los niños pequeños vamos por el mundo en busca de personas que nos amen siempre, de forma total y absoluta sin reservas, sin embargo, tú no te quieres de forma total y genuina…

La imagen que tenemos de nosotros mismos desempeña un papel IMPORTANTE en el Éxito de nuestras relaciones. Empieza a trabajar tu autoestima y valórate tu cada día.


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