lunes, 31 de octubre de 2016

FLOW Y ENGAGEMENT: La psicología organizacional positiva:


La psicología positiva se define como “el estudio científico del funcionamiento humano óptimo”. Los principales representantes de este enfoque son Martin Seligman y Mihaly Czikszentmihalyi (si, un apellido muy fácil de recordar), que editaron el número especial sobre psicología positiva de la revista American Psychologist. Defienden que el objetivo de la psicología positiva es “canalizar un cambio de enfoque de la psicología desde la preocupación sólo en solucionar las cosas que van mal en la vida, a construir cualidades positivas”.
En concreto, la Psicología Organizacional positiva surge al aplicar estos nuevos conceptos al mundo organizacional. Se define como “el estudio científico del funcionamiento óptimo de las personas y de los grupos en las organizaciones, así como su gestión efectiva”. Su objetivo es potenciar la calidad de vida laboral y organizacional.

La motivación positiva: El flow y el engagement,

Desde la psicología organizacional positiva, dos conceptos han sido ampliamente estudiados: flow y engagement. Estos términos no se han traducido, porque en castellano no existe una única palabra que exprese la complejidad de las ideas a las que se refiere. Sus antecedentes son las teorías de la motivación de los años 50 y 60, siendo la más influyente la teoría de Maslow.
El flow, es considerado por Csikszentmihalyi (1999) como una experiencia óptima de disfrute que ocurre cuando un sujeto está motivado y capacitado para llevar a cabo una actividad por la que se siente desafiado. La actividad resulta satisfactoria y el sujeto se encuentra totalmente concentrado en ella hasta el punto de perder la noción del tiempo. En este estado, el sujeto se esfuerza al máximo sin darse cuenta, utilizando todos sus recursos y dirigiendo este esfuerzo a la consecución de los objetivos, al mismo tiempo que siente control sobre sí mismo y sobre la situación.
Inicialmente la investigación sobre el flow se centró en bailarinas, artistas, escaladores, jugadores de ajedrez y otro tipo de personas, que realizan actividades que proporcionan un alto nivel de disfrute. Actualmente, se ha descubierto que en cualquier entorno de trabajo, los empleados pueden llegar a experimentar flow, siempre que las actividades que realicen sean intrínsecamente gratificantes (es decir que no las realicen sólo porque hay que hacerlo, o por el sueldo mensual, sino porque realmente les gusta.)
Un proceso muy próximo al flow, es el engagement. Es “un estado afectivo positivo, relativamente persistente, de plenitud, que se caracteriza por el vigor, la dedicación y la absorción o concentración en el trabajo.
  • Cuando hablamos de vigor nos referimos  a niveles elevados de energía y activación mental en el trabajo, a la predisposición de invertir esfuerzos y a la persistencia (incluso ante las dificultades).
  • Cuando hablamos de la dedicación lo asociamos al entusiasmo, a estar orgullosos e inspirados en el trabajo. Es un sentimiento de importancia y de desafío.
  • Y cuando hablamos de la absorción, nos referimos al estado de concentración, de sensación de que el tiempo pasa rápidamente y en el que tenemos dificultades para desligarnos del trabajo.

Las personas que experimentan engagement, se muestran enérgicas y muy comprometidas con su trabajo y se sienten completamente capacitadas para responder con eficacia a las demandas de su puesto de trabajo.
Esta experiencia positiva proporciona satisfacción y contribuye al estado de bienestar personal. Concretamente, desde el enfoque de las organizaciones, el engagement se relaciona positivamente con el rendimiento y el compromiso organizacional y negativamente con la rotación, el absentismo y la tendencia al abandono.
Asique, todos a buscar nuestro estado de flow y engagement,
¡A crear un buen día!

A.M.J.

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