miércoles, 12 de octubre de 2016

MÁS TÉCNICAS PARA MANEJAR LOS COMPORTAMIENTOS IRRACIONALES DE LOS OTROS.


Como ya vimos en el post anterior->Técnicas desarmantes existen ciertas técnicas que podemos utilizar para manejar los conflictos que tenemos con personas que tienen tendencia a discutir. En el post anterior comentamos qué era la técnica desarmante y la finalidad de su uso.
Hoy os traemos nuevas técnicas que podemos utilizar si la anterior no funcionase.
Estas son las siguientes:

El “enfado” que desarma:

Se utiliza cuando nuestro interlocutor se muestra verbalmente agresivo con nosotros. Consiste en manifestarle que solo hablaremos con él cuando se calme (o nos calmemos). Es muy importante que mantengamos una postura firme.

Esquivar mensajes hostiles centrándonos en los sentimientos:

Cuando la otra persona te está tratando en forma hostil, puede ser útil mostrarte empático con sus sentimientos. Un ejemplo sería decirle: “parece que estás enfadado; ¿Puedes decirme si te he molestado en algo?”.
Así se cambia el foco de atención, desviándolo del contenido explícito del mensaje del otro y centrándolo en la forma en que lo expresa y en cuáles son los motivos por los que te trata así. En ocasiones también va a resultar útil mencionar las repercusiones que tienen en tus sentimientos, como por ej., “me siento triste cuando me dices las cosas gritando”.

Reducir la ira del otro ayudándole a distraerse:

Cuando alguien se muestra enojado, una estrategia útil para sosegarlo es mostrarse empático con él (usando la técnica desarmante) y, después, ayudarle a distraerse, a dirigir su atención hacia un foco alternativo que conecte con emociones más positivas. Por ejemplo, puedes decirle: “¿Quieres salir a caminar hasta que te calmes y podamos hablarlo?”. Otra opción es hablarle de algo agradable. Por ej. Una persona que tenía problemas para manejar el comportamiento irritable de su madre anciana, descubrió que cuando se enojaba por algo, resultaba muy útil hacerle algún comentario acerca de su nieto, al que adoraba. Así conseguía desarmar su ira, rápidamente, al desviar su atención hacia un tema muy agradable para ella.

Pedir disculpas cuando sea oportuno hacerlo:

Si creemos que la otra persona está enfadada, distante, etc... Porque, voluntaria o involuntariamente hemos actuado de forma molesta o perjudicial para ella, lo más asertivo y adecuado será pedirle disculpas y, cuando sea oportuno, mejorar nuestro comportamiento.

Separar los temas que crean confusión:

A veces, cuando nuestro interlocutor intenta defender su actitud irracional o manipuladora entremezclando cuestiones que no vienen a cuento y que pueden crear confusión, es útil decirle que preferimos no mezclar las cosas, para así no caer en manipulaciones.

Escribir lo que quieres decir:

Cuando nuestro interlocutor mantiene una posición irracional, muchas veces es útil escribir lo que queremos decirle, ya que esta forma de comunicación tiene ventajas como:
  • Podemos ordenar los argumentos, repasarlos para que queden claramente expresados y destacar las ideas más importantes.
  • Se reduce la posibilidad de ambigüedades y malentendidos más propios del lenguaje no verbal.
  • Nos ayuda a evitar situaciones tensas, cuando creemos que la otra persona reaccionara mal en un primer momento, pero después reflexionará y se avendrá a razones.

Este tipo de escritos deben tener en cuenta la perspectiva de la otra persona, tener un tono positivo, ser claros y no ser demasiado extensos.

Manejar a personas envidiosas:

Carnegie aconseja que seamos modestos y quitemos importancia a nuestros logros porque, mientras los demás se vean superiores se sentirán importantes, pero, cuando perciban que les superamos en algo, pueden sentirse inferiores y eso puede activar en ellos las emociones negativas de envidia y celos. Por lo tanto lo mejor que podemos hacer con estas personas es intentar ser lo más modestos posibles.

Defenderte con firmeza cuando sea necesario.


Manejar asertivamente nuestra propia ira:

Esto nos va a ayudar también a afrontar más eficazmente el comportamiento irracional de otras personas. En parte porque mantener la calma nos permite captar mejor la situación y elegir la respuesta más oportuna: pero también, porque, cuando nos acostumbremos a percibir nuestras actitudes irracionales y a considerarlas como algo normal, nos resultara más fácil valorar de forma similar las actitudes contraproducentes de los demás.


Esperamos que os sirvan de ayuda estas técnicas y que así, minimicéis en lo posible los conflictos con personas que están siempre (o casi siempre) al ataque.
Ya sabéis, como dice el dicho: “dos no se pelean, si uno no quiere”
¡Buenos días!
A.M.J.
Psycospirity


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