viernes, 25 de noviembre de 2016

Slow Parenting, ¿una nueva forma de crianza?




Slow Parenting, ¿Qué es?
Slow Parenting o crianza lenta es un estilo de paternidad simplificado, paciente y consciente,  que propone dejar a los niños desarrollarse en función de sus propios logros sin controlar rígidamente o en exceso su formación, ocio y seguridad, es decir, sin prisas en el día a día, adquiriendo aprendizajes a su ritmo, sin saltarse etapas, y disfrutando de tiempo libre no planificado ni estructurado, incluso con momentos de aburrimiento.
Origen del Slow Parenting o crianza lenta:
Esta filosofía de vida se debe a  enfermera canadiense Jean Alice Rowcliffe, que trabajó más de 30 años como cuidadora en hogares de EEUU y Reino Unido (trabajando incluso para la Casa Real Británica). Toda esta experiencia acumulada y el contacto con muy diversas familias la llevó a embarcarse en una particular misión: recordar a las familias el valor de la paternidad en sí, enseñarlas a relajar el ritmo de crianza disfrutando de cada momento del desarrollo del niño. Considera que no es necesario organizar cada minuto de la vida de los pequeños, porque ellos ya cuentan con una forma de aprendizaje: el juego. En efecto, uno de los lemas de este estilo educativo dice: “el trabajo de los niños es jugar”.
Rowcliffe reacciona contra la cultura de la sobre-estimulación, obsesionada con la perfección y la preparación, ultra planificada y que sólo valora el logro. Este tipo de educación produce niños que carecen de herramientas para el autodescubrimiento y la exploración. Por el contrario, el Slow Parenting cuenta con un decálogo en que se insta al juego, a reducir el contacto con la tecnología y aumentarlo con la naturaleza, que recupera el sentido de comunidad y de familia como primeras escuelas del niño e insiste en que los niños necesitan límites y momentos de tranquilidad, frente a la saturación y las apretadas agendas de hoy en día.
Principios claves del Slow Parentmg:
  • Respetar los ritmos de crecimiento de los niños: los niños aprenden a comer de manera autónoma, a dejar usar pañal, a hablar o a jugar solos. Esto ellos lo hacen cuando están preparados, no cuando nosotros lo planificamos.
  • Dejar de estructurar las etapas evolutivas de nuestros niños ayudará a que maduren y configuren su personalidad con la idea de ir afianzando sus pasos de manera lenta y segura.
  • Hay que cuidar mucho tanto la calidad como la cantidad en el tiempo que se les dedica a los niños. Los niños nos necesitan, pues somos su fuente de afecto y su anclaje ante la vida. La clave está en buscar aquellos ratos que no exijan prisas para entregarnos a nuestros niños.
  • Otro punto clave es la comunicación. Necesitamos sentarnos a hablar con ellos y a darles explicaciones. Así, como señala la experta Ana Etnchenique perteneciente a la asociación Slow People“la prisa es negativa, no explicar las cosas con calma puede dar lugar a equívocos. Hay que crear el clima para que los críos hagan preguntas y dar tiempo para que todo quede redondeado y que no queden flecos. Cualquier tema contado con calma y con entusiasmo capta el interés de los niños. Pero para eso hay que vivirlo, creértelo. Todo se queda dentro si no tienes tiempo para sacarlo”

Actividades para disfrutar el Slow parentig:
El tiempo libre de nuestros hijos es otra de las cuestiones a abordar para lograr el slow parenting o la crianza lenta. Tienen que disponer de un ocio suficiente y de calidad, con actividades que respondan a sus inquietudes e ilusiones, e incluso con momentos de aburrimiento. Su tiempo libre no debe estar tan estructurado por nosotros, ni lleno de demasiadas actividades que les lleven a ser más exitosos y que les exijan estudiar más y conseguir cada vez más objetivos; esto es una fuente de sobrestimulación y estrés para ellos.
Hay que buscar un equilibrio. Potenciar más su imaginación, darles oportunidad de que inventen cosas y apostar por la creatividad. Actividades creativas y relajantes como el dibujo, las artes, o incluso la jardinería o modelar barro, son muy interesantes. Los niños siempre deben tener papel y lápices a mano, para poder expresarse de esta forma. Y la lectura es primordial.
También será beneficioso que hagan ejercicio y actividades que les ayuden a relajarse, como el yoga infantil, para hacer frente a ese ritmo de vida frenético al que a veces están sometidos. 
 El juego debe estar presente siempre en su día a día, aunque se vayan haciendo mayores. Y, según la filosofía slow, que sea un juego libre sin mucha intervención adulta y con menos juguetes comerciales, en beneficio de más oportunidades para la imaginación. Además, esta forma de vida lenta apuesta por más contacto con la naturaleza y menos con la tecnología.

Beneficios del Slow Parenting en los niños:
Según numerosos estudios e investigaciones, los niños cada vez sufren más estrés, incluso en edades muy tempranas. Ya de por sí esto es preocupante pero, además, hay que tener en cuenta que ellos no lo pueden gestionar como los adultos y les afecta en lo emocional y también en su rendimiento escolar. Ana Etchenique, de la asociación Slow People, lo tiene claro: “el enemigo de la humanidad es el estrés. El movimiento slow es una reacción a esta vida tan absurda que llevamos”.
Alejar las prisas proporcionará un montón de beneficios para nuestros hijos estos son algunos:
·         Teniendo más tiempo pueden explorar el mundo a su ritmo y aprenden a correr riesgos y a cometer errores.
·         Dándoles la oportunidad de reflexionar despacio aprenden a pensar por sí mismos. Con las prisas sólo hacen lo que se les dice, sin plantearse el porqué de las cosas.
·         Si no se les carga de tantas tareas están más descansados y disfrutan más de lo que hacen. Si están agotados no rinden bien  y esto también les lleva a aburrirse con mayor facilidad.
·         Las prisas y el estrés hacen que los adultos nos portemos con ellos con más brusquedad y gritemos, se generen malos modos, e incluso discusiones. Los ratos pausados son propicios para tratarles con afecto y demostrar el verdadero amor que sentimos por ellos. Esto fortalecerá su autoestima.
·         Desacelerar e ir al ritmo de los niños, en vez de obligarles a que ellos sigan nuestro ritmo, evitará comportamientos hiperactivos.

La espera es el mayor impedimento del vivir, porque depende del mañana y pierde el día de hoy. Dispones de lo que está en manos de la fortuna y abandonas lo que está en las tuyas. ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué te adelantas tanto? Todo porvenir es incierto: vive, pues, desde ahora”.
-Lucio Anneo Séneca (“De la brevedad de la vida”)-

Juana Mª Córcoles
Colaboradora de Spycospirity.





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