lunes, 14 de noviembre de 2016

TERRORES NOCTURNOS, ¿QUÉ SON?


Los terrores nocturnos se caracterizan por la aparición repetida de despertares bruscos que suelen estar precedidos por gritos o lloros de angustia. Suelen aparecer durante el primer tercio del sueño y prolongarse por espacio de 1 a 10 minutos. Se acompañan de activación vegetativa y manifestaciones comportamentales de miedo intenso. Durante el episodio es difícil despertar o calmar al individuo;si éste consigue despertarse, no recuerda nada del contenido del terror o bien sólo imágenes fragmentadas y aisladas. Al levantarse por la mañana suele haber amnesia de lo acontecido durante la noche. Los episodios de terror nocturno provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Durante los episodios el individuo no suele responder a los esfuerzos de los demás por despertarlo o calmarlo; si logra despertarse, se muestra confuso y desorientado durante varios minutos y describe una vaga sensación de terror, a menudo sin componente onírico asociado. Aunque puede recordar imágenes vividas del sueño, no es capaz de ordenarlas en una secuencia continua. En la mayoría de las ocasiones el individuo no recupera el estado vigil completo, volviéndose a dormir, y a la mañana siguiente no recuerda lo acontecido durante la noche. Habitualmente solo hay un episodio por noche.
La prevalencia de los episodios se estimado en un 1-6% en los niños y un 1% en adultos, siendo mas frecuente en niños que en las niñas, aunque en la edad adulta no hay diferencia entre los dos sexos. Los individuos con terrores nocturnos suelen tener antecedentes familiares de episodios de terrores nocturnos o sonambulismo.
Debe de hacerse un diagnostico diferencial ante los siguientes casos:

  • Episodios ocasionales de terror nocturno: la diferencia va a ser en la aparicion recurrente, intensidad y malestar que se produce en el trastorno, cosa que no ocurre cuando solo es uno o varios episodios ocasionales.
  • Pesadillas: Los individuos que tienen pesadillas se suelen despertar de forma facil y completa, pueden recordar mejor y los episodios suelen ser en la segunda mitad de la noche, además el nivel de activación vegetativa y motora no es tan acusado y el recuerdo es mas completo.
  • Alucinaciones hipnagógicas: a veces aparecen aisladas y en otros casos en personas con narcolepsia, y pueden asociarse a un componente de ansiedad. Su aparición en el momento de dormirse, los recuerdos vividos que dejan y la sensación subjetiva de desvelamiento que comportan, es lo que diferencia esta categoría. 
  • Trastorno del sueño relacionado con la respiración: la presencia concomitante de ronquidos, obesidad y síntomas respiratorios como apneas, incapacidad para respirar o episodios de atragantamiento es lo que diferencia esta categoría
  • Trastorno de angustia: También puede despertar al individuo con sensación de miedo, si bien en este caso el despertar es rápido, completo y sin la confusión, amnesia o actividad motora típica de los terrores nocturnos. 
  • Trastorno del sueño debido a una enfermedad médica, tipo parasomnia: la aparición de comportamientos extraños durante el sueño en individuos de mediana edad o mayores que no los habían presentado antes debe hacer sospechar la existencia de un traumatismo cranoencefálico o de una enfermedad del sistema nervioso central como tumor o infección. En este caso la parasomnia se debe a los efectos fisiológicos de dicha enfermedad médica, por lo que no sería el trastorno. 
  • Trastorno del sueño inducido por sustancias, tipo parasomnia: en este caso el trastorno del sueño se va a considerar secundario al consumo o a la abstinencia de determinadas sustancias (por ej. muchos pueden ser inducidos o exacerbados por medicamentos como los depresores del sistema nervioso central).
TRATAMIENTO:
En los niños, donde aparecen con más frecuencia, ocurren más a menudo cuando los patrones de sueño son irregulares o cuando el niño está muy cansado o bajo estrés. Los patrones regulares para acostarse y levantarse, permitiendo que duerma lo suficiente, a menudo mejoran sustancialmente este trastorno.
Las técnicas conductuales más investigadas han sido los despertares programados (despertar al niño varias horas después de dormirse y unos 15 minutos antes del momento típico del episodio) y la relajación o hipnosis, ambos en fase experimental. 
Esta técnica (despertares programados) también ha mostrado utilidad en los casos de sonambulismo.
En adultos sin embargo, el trastorno es mas grave, empleándose con frecuencia fármacos en el tratamiento. 

Si os sentís identificados no dudéis en poneros en contacto con un profesional.
¡A pasar un buen lunes!
 A.M.J.

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