miércoles, 31 de mayo de 2017

Cuando la "solución" se convierte en el problema. El trastorno por evitación experiencial (TEE)


Esta denominación surge en el marco de la Terapia de Aceptación y Compromiso, de la que hemos hablado en otros artículos, no como una entidad sindrómica al uso, sino como un proceso psicológico que está en la base de muchas formas clínicas o trastornos distintos, como una dimensión funcional alternativa a los sistemas clasificatorios al uso (DSM-IV y CIE-10).
La experiencia de sufrimiento y malestar humano forma parte intrínseca de la vida en todas las épocas y ámbitos. En los últimos años, en la sociedad occidental y debido a un complejo número de factores influyentes, el énfasis en evitar el sufrimiento para sentirse bien ha desnaturalizado éste como una parte natural y respuesta normal de la persona ante determinadas circunstancias de la vida humana. En el mundo occidental, lleno de facilidades y progresos, ser feliz debería ser cada vez más fácil, sin embargo, exigir no sufrir para poder vivir y ser feliz es algo que no se ajusta al proceso normal. El problema surge cuando la evitación del sufrimiento es el principal objetivo en la vida.

Características

El sufrimiento psicológico es parte inseparable de la vida. Los contextos verbales socialmente  mantenidos en la comunidad representan las condiciones para ver las cosas y lo que se ha aprendido a detectar de sí mismo, bien como reacción normal (aunque dolorosa), bien como reacción anormal y negativa ante la que se reacciona como si fuera una barrera para vivir.
El problema aparece cuando la evitación se convierte en un circulo vicioso en el que , ante la presencia de malestar o angustia o cualquier otra función verbal aversiva, se produce la necesidad de aplacar tal función, para lo cual la persona hará lo que considera correcto de acuerdo a su historia (por ejemplo, intentar controlarlos). Sin embargo, el resultado obtenido es el contrario al perseguido (cuanto más se intenta controlar el problema, más se extiende y más limitaciones genera), estamos ante una solución (Evitar) que es el problema (genera más malestar pues no se puede evitar lo inevitablemente normal). 
El verdadero problema es el patrón de vida generado en el que la persona intenta huir deliberadamente del malestar, del sufrimiento y de la ansiedad (normales) consiguiendo el efecto contrario, su expansión y limitación en la vida cotidiana.

El TEE es de naturaleza verbal, es decir, es una regulación verbal que impide tomar contacto con nuestras experiencias privadas aversivas (sensaciones, pensamientos, recuerdos, etc). A corto plazo, el escape o evitación puede funcionar (reduce el malestar), pero a medio y largo plazo desconecta a la persona de sus emociones generando distintos cuadros psicopatológicos.

El TEE es una clase funcional limitante. La persona que lo muestra ha aprendido a responder ante la presencia de eventos privados aversivamente con diferentes topografías o reacciones, aunque todas bajo la misma premisa común: la eliminación o evitación del evento privado. La persona ha aprendido a evitar unas veces llorando, otras evitando, otras agrediendo, otras bebiendo, etc.. La naturaleza paradógica del TEE radica en que el objetivo perseguido no es conseguido, y aumenta el malestar.

Componentes:

Un aspecto nuclear es la exposición a los eventos privados. Los cuatro puntos fundamentales a los que el terapeuta ha de prestar atención en la terapia de aceptación y compromiso son:
  • Valores: clarificar valores y dar pasos en la dirección en que se puede cambiar y se elige hacerlo. Debe hacerse referencia a ellos en cada sesión, si bien es al principio de la terapia cuando más atención se les presta.
  • Exposición: Fundamentalmente a los eventos privados temidos para poder caminar en la dirección que se elija. La terapia es un tratamiento conductual y se basa en la comprensión de los procesos conductuales básicos. Se puede asumir la evitación como una clase de "fobia a la experiencia".
  • Desactivación de funciones y distanciamiento: practicar la reducción del dominio del lenguaje, interrumpiendo las barreras y fomentando el yo como contexto de cualquier contenido cognitivo. Se puede comparar con ciertas formas de meditación y hace referencia a un conjunto de técnicas pero también a una postura global del terapeuta.
  • Fortalecimiento: el cliente y sus valores son lo esencial en cada sesión. Es una terapia centrada en el cliente, no intenta cambiarle sino la intensa comprensión de su experiencia para buscar y fortalecer el compromiso del paciente en su propio cambio y crecimiento.
El principal problema es que este trastorno es excluido del DSM-5 debido a su gran nivel de solapamiento con otros y de ahí su posible confusión. 

Anaís Martínez Jimeno

PSICOLOGÍA CLÍNICA. VOL 2 CEDE

No hay comentarios:

Publicar un comentario