lunes, 29 de mayo de 2017

El sistema inmune

El sistema inmunológico mantiene los microorganismos infecciosos, como las bacterias, los virus y los hongos, fuera del cuerpo. También destruye todo microorganismo infeccioso que logra invadir el cuerpo. El sistema inmunológico está formado por una red compleja y vital de células y órganos que protegen el cuerpo de las infecciones.


El sistema inmunitario está compuesto por una red de células, tejidos y órganos que colaboran entre sí para proteger al cuerpo. Unas de las células importantes implicadas en la respuesta inmunitaria son los glóbulos blancos, también conocidos como "leucocitos"

Los hay de dos tipos básicos, que se combinan entre sí para localizar y destruir a los organismos o sustancias que provocan enfermedades.
Los leucocitos se fabrican o almacenan en muchas partes diferentes del cuerpo, incluyendo el timo, el bazo y la médula ósea. Por este motivo, estos órganos se llaman "órganos linfoides". También hay masas de tejido linfoide distribuidas por todo el cuerpo, principalmente en forma de ganglios linfáticos, que albergan leucocitos en su interior.

Los leucocitos circulan por todo el cuerpo entre órganos y ganglios a través de los vasos linfáticos y de los vasos sanguíneos. De este modo, el sistema inmunitario funciona de forma coordinada para controlar la presencia de gérmenes o sustancias que podrían provocar problemas en el organismo.
Los dos tipos básicos de leucocitos son:
  1. los fagocitos, células que devoran a los organismos invasores
  2. los linfocitos, células que permiten que el cuerpo recuerde y reconozca a invasores previos y que ayudan al cuerpo a destruirlos

 Los dos tipos de linfocitos son los linfocitos B y los linfocitos T. Los linfocitos se fabrican en la médula ósea y, después, permanecen allí y maduran a linfocitos B, o bien se desplazan hasta la glándula del timo, donde maduran a linfocitos T.


Cuando se detectan antígenos (sustancias extrañas que invaden el organismo), varios tipos distintos de células colaboran entre sí para reconocerlos y responder. Estas células hacen que los linfocitos B fabriquen anticuerpos, unas proteínas especializadas que localizan e inmovilizan a antígenos específicos.

Una vez fabricados, estos anticuerpos siguen existiendo en el organismo de la persona, de modo que, si su sistema inmunitario se vuelve a encontrar con ese antígeno, dispondrá de anticuerpos para desempeñar su función.
 Por eso, cuando una persona se enferma de una determinada enfermedad, como la varicela, lo más habitual es que no vuelva a contraer la misma enfermedad.
Esto también explica que las vacunas sirvan para prevenir ciertas enfermedades. Una vacuna introduce en el organismo el antígeno de un modo que no hace enfermar a la persona vacunada, pero que desencadena la fabricación de anticuerpos en el organismo, unos anticuerpos que la protegerán de ataques futuros por parte del germen o sustancia causante de esa enfermedad en concreto.

Aunque los anticuerpos pueden reconocer un antígeno e inmovilizarlo, no lo pueden destruir sin ayuda. Y ahí es donde intervienen los linfocitos T, que forman parte del sistema que destruye a los antígenos que han sido identificados e inmovilizados por los anticuerpos o a aquellas células que se han infectado o que han cambiado por algún motivo.

Los anticuerpos también tienen la facultad de neutralizar toxinas fabricadas por distintos organismos.

Todas estas células especializadas y partes del sistema inmunitario ofrecen al cuerpo protección contra las enfermedades. Esta protección se llama "inmunidad".

Hay muchos ejemplos de enfermedades autoinmunes, tales como el lupus, la miositis y la artritis reumatoide (AR).
Nadie sabe qué causa las enfermedades autoinmunes, pero probablemente hay varios factores implicados. Estos pueden incluir virus y factores ambientales, ciertos compuestos químicos y algunos fármacos. Todos ellos pueden dañar o cambiar las células del cuerpo. Las hormonas sexuales pueden tomar parte, porque la mayoría de las enfermedades autoinmunes son más comunes en mujeres que en hombres. La herencia también puede jugar un papel.

 Su sistema inmunológico está siempre alerta para detectar y atacar al agente infeccioso antes de que cause daño. Sea cual fuere el agente, el sistema inmunológico lo reconoce como un cuerpo ajeno.


Fuente:

http://espanol.arthritis.org/espanol/salud-y-vida/su-cuerpo/sistema-inmunologico/
http://kidshealth.org/es/parents/immune-esp.html

 Mª Carmen Martínez

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