jueves, 1 de junio de 2017

La psiconeuroinmunologia.( relación entre el sistema inmune, el sistema nervioso y el sistema endocrino)

Este campo del conocimiento explora las interconexiones puestas en evidencia, a través de diversos estudios entre los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino. Tanto el sistema inmunológico como los sistemas cardiovascular y nervioso han sido estudiados en forma aislada e incluso como sistemas autónomos y es recientemente con los avances de la medicina experimental, que se ha tendido hacia la integración en el estudio de dichos sistemas, especialmente a partir de la descripción de los efectos del estres sobre la inmunidad o la capacidad de respuesta defensiva del organismo ante los ataques de virus, hongos o bacterias. Hoy en día es conocido que el SNC desempeña un significativo papel en la regulación del sistema inmunológico (SI) y existe una reciprocidad en el control del cerebro por el SI.


La historia de la Psiconeuroinmunología no es tan corta como, en un principio, podríamos sospechar. Ya en los años veinte, los investigadores soviéticos Metalnikov y Chorine, habían empezado a trabajar en el condicionamiento de respuestas inmunológicas. Sin embargo, esta ciencia no comenzó a ser conocida hasta los trabajos de Ader y Cohen, en la década de los setenta, y la publicación de una monografía sobre el tema por parte de Ader, en 1981 [Ader, R., Psychoneuroimmunology, New York Academic Press (1981)].


Un evento estresante de orden físico, ambiental o emocional induce una respuesta fisiológica alterada, básicamente por los altos niveles de ACTH y cortisol, lo cual tiende a afectar la funcionalidad del sistema inmune y/o crear la percepción en el individuo de ver menoscabada su capacidad de afrontar ese evento; así como, potenciar la vulnerabilidad a una serie de enfermedades de alto riesgo, tales como cáncer, enfermedades autoinmunes y diversas alteraciones endocrinas.
 
En presencia de estrés se producen reacciones corporales tratando el organismo adaptarse poniendo en marcha mecanismos de compensación, es el Síndrome General de Adaptación. En dicho proceso está implicado fundamentalmente el eje Hipotalámico-hipofisiario-adrenal (HHA). 
 
 Consta de tres fases: Alarma o catabólica, Resistencia o anabólica y Agotamiento o Extenuación. Ante un estímulo psíquico o físico se produce una evaluación cognitiva del sujeto, generando una respuesta emocional y defensiva. El estresor desencadena la estimulación del hipotálamo que a su vez estimula al SNS y la médula suprarrenal, siendo la fase de Alarma. La fase de Resistencia se produce cuando la estimulación produce la respuesta de la hipófisis anterior y la corteza adrenal. Pasado un tiempo, generalmente se produce una adaptación del organismo, pero si el estímulo es muy agudo o se mantiene en el tiempo (distress) se llega a la tercera fase o Agotamiento, en la cual se pueden producir efectos indeseables en forma de disfunciones psíquicas o físicas

El fenómeno de inmunosupresión condicionada ha sido observado por otros autores en múltiples experimentos, demostrándose que los cambios de reactividad inmunológica producidos por condicionamiento pueden darse en ambos sentidos, es decir, tanto disminuyendo como intensificando la respuesta inmune. 

 
Existen numerosos estudios sobre la interrelación mente cuerpo y se pueden dividir en tres tipos principales: los estudios de cómo las emociones influyen sobre la fisiología del cuerpo humano, los estudios sobre su incidencia en enfermedades y los estudios de cómo diversas terapias influyen en las enfermedades.
El estrés, la ansiedad y la angustia son quizás los elementos psíquicos más utilizados para comprobar las interrelaciones entre los distintos sistemas del organismo. Entre los estudios señalados se pueden destacar como ejemplo los relacionados con algunos factores psicosociales estresantes corrientes: el luto, la separación o divorcio, el paro y exámenes académicos.


 Relación entre el sistema inmune y el sistema endocrino: 
 Se realiza a través de los neurotransmisores implicando a la serotonina, dopamina, adrenalina y noradrenalina en las actividades defensivas. Existen receptores sensibles a diversos neurotransmisores en la superficie de la membrana de los linfocitos.

la respuesta del sistema inmune está mediada por el eje hipotalamohipofiso-suprarrenal y por acción de las hormonas asociadas a este sistema: Glucorticoides y ACTH.

Hay implicación de peptidos opiaceos y de algunos neuropéptidos.

Relación entre el sistema nervioso y el sistema inmune:

como señales nerviosas transmitidas a través del nervio vago podrían formar parte de un “reflejo inflamatorio”. Esto significa que existe un circuito neuronal que es capaz de modular respuestas inmunitarias. Estos reflejos inflamatorios se encargarían de mantener la homeostasis inmunológica, es decir, de mantener el equilibrio de la respuesta inmune, pues un exceso o una falta de actividad puede provocar enfermedades.
Esta comunicación es también importante porque permite al Sistema Nervioso Central (SNC) saber lo que ocurre a nivel de varios órganos. Cambios en los niveles de citoquinas u otras moléculas o cambios de pH pueden ser comunicados de esta forma al sistema nervioso. De hecho, se ha visto que estos reflejos neurales conectan con circuitos responsables de comportamientos y respuestas fisiológicas asociadas a inflamaciones agudas y crónicas, como la fiebre, anorexia, depresión, caquexia…
Por último, también es importante destacar que nuestro intestino tiene muchas fibras nerviosas, lo que aporta constantemente información al sistema nervioso. En esta línea, parece incluso que el consumo de grasa en la dieta activa el reflejo inflamatorio. 
 
 MªCarmen Martínez

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