miércoles, 28 de junio de 2017

MERICISMO: El trastorno de Rumiación.

Tradicionalmente el trastorno de rumiación se conocía con el nombre de mericismo.
Parece tener un sentido gratificante y suele estar asociado con otras conductas autoestimulativas, como el balanceo, succión del dedo,etc...
El trastorno se caracteriza porque el niño hace volver a la boca la comida que previamente ha ingerido y comienza de nuevo a masticarla. Esto puede ocurrir en varias ocasiones y sin llegar a vomitarla, generalmente la vuelve a ingerir o la escupe.
Estas conductas para que se diagnostiquen como trastorno deben aparecer después de una etapa de funcionamiento normal, con la idea de descartar casos de reflujo gastroesofágico situación en la que la comida vuelve a la boca y que es frecuente en bebés y cuya duración ha de ser de por lo menos un mes. 
Es decir, el alimento que ha sido parcialmente ingerido vuelve a la boca sin que estén presentes arcadas, náuseas o el niño muestre un disgusto por la comida o tenga una enfermedad gastrointestinal. 
La regurgitación debería ser frecuente, ocurriendo al menos varias veces por semana.
El trastorno de rumiación parece ser producida de forma voluntaria por el niño, generalmente se considera una conducta voluntaria, ya que los niños que padecen este trastorno suelen adoptar una postura característica en la que se estiran y arquean la espalda dejando colgar la cabeza hacia atrás, haciendo movimientos de masticación y de tragar hasta que sube la comida, es decir los niños inician deliberadamente el proceso que hace que la comida vuelva a la boca. 
Otras veces inicial la rumiación metiéndose los dedos hacia la garganta o masticando objetos. Y dan la impresión de experimentar agrado con la realización de dicha conducta.

Generalmente estos niños se muestran hambrientos e irritables entre los periodos de regurgitación. Puede haber malnutrición, llegando a considerarse tasas de mortalidad próximas al 25%.

EPIDEMIOLOGÍA

Es muy poco frecuente, siendo más típico en varones que en mujeres. Suelen producirse en niños muy pequeños y con discapacidad intelectual.

CURSO:

Puede iniciarse en la infancia, la niñez, la adolescencia o la vida adulta. Generalmente en el segundo semestre de vida. Suele aparecer de forma espontánea, en algunos casos el curso puede mantenerse durante tiempo y en los casos más graves puede requerir emergencias médicas, como una malnutrición severa. Puede tener también un curso episódico o continuado. Y puede tener una función de autorelajación o autoestimulación, de forma similar a otras conductas motoras repetitivas como el jactatio capitis, del que hablaremos en otros artículos. 

FACTORES DE RIESGO Y PRONÓSTICO:

Los problemas psicosociales como la falta de estimulación, el abandono, situaciones de estrés, problemas de relación entre los padres y el niño/a pueden ser factores predisponentes en niños en periodo infantil. 

CONSECUENCIAS FUNCIONALES:

La malnutrición secundaria a las regurgitaciones repetidas puede estar asociada a retrasos en el crecimiento y tiene un efecto negativo en el desarrollo y el potencial de aprendizaje. Puede relacionarse con pérdida de peso o bajo peso. En niños mayores, adolescentes o adultos es más probable que tenga una afectación en el funcionamiento social. Puede relacionarse con otro trastorno mental como es el trastorno de ansiedad generalizada, TAG. 

ETIOLOGÍA:


  • Hipótesis biológicas: inicio del trastorno a ciertas dificultades médicas como el reflujo gastrointestinal.
  • Hipótesis psicodinámicas: un intento de hacer frente a la sobreestimulación  por parte de la madre y por una manifestación del fracaso en el desarrollo de las relaciones objetales. Otras hipótesis se centran en la pérdida del objeto como factor que predispone a la aparición del trastorno.
  • Hipótesis conductuales: es mantenida por componentes de la comida que son reforzantes para el niño como pueden ser el gusto agradable o el incremento en la atención que le presta la madre. 
  • Hipótesis multifactoriales: entran en juego factores psicológicos, socioculturales, biológicos, contribuyendo en diversos grados a la aparición y mantenimiento del cuadro. 

Anaís Martínez Jimeno
Graduada en psicología por la UNED.

Vol CEDE. PSICOLOGÍA CLÍNICA INFANTIL.

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