domingo, 11 de junio de 2017

¿PUEDO CONDUCIR SIN PROBLEMA SI PADEZCO DEPRESIÓN? Problemas psicológicos que pueden afectar a la conducción.

Las principales enfermedades que pueden afectar a la conducción son los trastornos mentales y neurológicos (como las depresiones) y el estrés. 

Aunque las enfermedades no sean muy graves para la salud (en algunos casos más leves), pueden afectar negativamente (reduciendo) las facultades del conductor, sobre todo si éste toma por su cuenta medicamentos (o psicofármacos) sin consultar al médico.
Si la "enfermedad" no es grave, no tiene por qué incapacitar para conducir. Mientras dure la enfermedad, el conductor debe saber que sus capacidades están mermadas, en mayor o menor medida, por lo que debe preguntar al médico (psiquiatra) o psicólogo sobre qué precauciones debe tomar para evitar sufrir un accidente.

Depresión:

  • Aumentan las distracciones. Se tiene más inseguridad y se cometen más errores.
  • No se localiza la información relevante del trafico (como señales verticales, marcas viales,etc..)
  • Existe mayor sensibilidad a la somnolencia y a la fatiga.
  • Aumenta la irritabilidad y ansiedad, por lo que el conductor se comporta de manera más impulsiva.
  • Suele haber consumo de psicofármacos que afectan, directamente a las capacidades para conducir.

Estrés:

  • Aumenta la agresividad, competitividad y la hostilidad hacia los demás usuarios.
  • El comportamiento del conductor es más imprudente y temerario (aumentan las conductas de riesgo y se infrigen más normas).
  • Las deciciones se toman de manera lenta e imprecisa.
  • Aumenta la probabilidad de distracciones
  • Mayor riesgo de fatiga.

El consumo de Psicofármacos:

Son medicamentos que se utilizan para tratar enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad, trastornos del sueño, entre otras patologías. Muchos de éstos psicofármacos aletaran, gravemente, la capacidad de conducir con seguridad.
  • Ansiolíticos, sedantes o hipnóticos: 
  • Mayor sensibilidad a los deslumbramientos. 
  • Dificultad para mantener la concentración 
  •  Reflejos y movimientos mas lentos
  •  Es más dificil coordinar los movimientos.
  • Visión borrosa y fatiga ocular. 
  • En combinación con el consumo de alcohol se agravan sus efectos negativos para conducir.


  • Antidepresivos:
  • Mayor sensibilidad a la somnolencia, por lo que no es recomendable conducir de noche.
  • Mayor cansancio, por lo que la fatiga aparece con mayor facilidad.
  • Mareos y visión borrosa. 


  • Neurolépticos o antipsicóticos:
  • Somnolencia al conducir.
  • Mareos, tensión baja.
  • Algunas alteraciones motoras.
  • Periodos de visión borrosa.



  • Psicoestimulantes:
  • Sobrevaloración de las propias capacidades (se acepta mayor nivel de riesgo).
  • Mayor nerviosismo y comportamiento impulsivo e imprevisible.
  • Conducta agresiva al conducir.
  • Efecto rebote (más somnolencia o fatiga).
  • Mayor número de decisiones errróneas.
  • Dificultad para mantener la atención.  

¿Cómo podemos reducir el riesgo de accidente si tenemos una enfermedad crónica?

  • Evitando conducir durante una crisis o en la fase aguda de la enfermedad.
  • No mezclando medicamentos sin control médico- psiquiátrico.
  • Reconociendo los primeros síntomas de una crisis para saber cómo actuar, que es lo que denominamos cómo psicoeducación.
  • Conociendo los efectos secundarios del medicamento, por ejemplo con las benzodiacepinas uno de los efectos secundarios, entre otros, será la somnolencia diurna.
  • No consumiendo alcohol (pues puede agravar aún mas el estado).
  • Conociendo bien la "enfermedad".
  • Evitando las situaciones que desencadenen una crisis, por ejemplo una discusión que puede producirnos ataques de ansiedad.
  • Consultando siempre con nuestro psicólogo o psiquiátra los riesgos durante la conducción.
  • No abandonando ni modificar el tratamiento farmacológico sin consultarlo con el especialista, puesto que eso puede dar lugar a rebote y propiciar una nueva crisis.

Anaís Martínez.

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