miércoles, 2 de agosto de 2017

Neuroanatomía del lóbulo frontal. Localización, funciones y lesiones.

Este lóbulo es el de mayor tamaño. Sus conexiones con las regiones límbicas le permiten regular la actividad emocional.

El lóbulo frontal soporta el procesamiento de:


  • Funciones ejecutivas,
  • inteligencia,
  • atención,
  • memoria,
  • lenguaje,
  • flexibilidad mental y
  • control motor. 
Posee "areas espejo", que se activan ante la visión de otra persona realizando movimientos intencionados.
  • Corteza Motora Primaria (M1), corresponde a la circunvolución prerrolándica o precentral. Procesa el inicio del movimiento voluntario y las características simples (elementales) de los movimientos; puede adaptar los movimientos a las nuevas condiciones ambientales. Al igual que sucede con la corteza somatosensorial primaria, aquí también existe una disposición somatotópica. Se sitúa el homúnculo motor de Penfield. 
  • Corteza Premotora: se encarga de la programación de las actividades motoras. En ella se distinguen diferentes partes:
  • Área premotora (partes laterales de las áreas 6 y 8): automatiza, armoniza y archiva programas de movimiento, de acuerdo a anteriores experiencias y como reacción a estímulos externos. Controla el movimiento guiado por claves visuales o somestésicas. Es importante en el procesamiento que permite el condicionamiento instrumental. 
  •  Campo Ocular Frontal: se encarga de los movimientos oculares voluntarias y de los reflejos- sacádicos.
  • Plexo de Exner:  programación gráfica de la escritura.
  • Área Motora Suplementaria (región medial de las áreas 6 y 8): realiza programas motores complejos según los estados motivacionales internos (voluntad deliberada del movimiento), debido a su conexión con la corteza cingulada. Además controla los movimientos bimanuales. 
  •  Operculo frontal: se corresponde con el área de Broca (programación motora para el habla
  • La Corteza Prefrontal: área de asociación multimodal o terciaria. 

¿Que ocurriría si se lesionase esté lóbulo?

Las lesiones en los lóbulos frontales pueden producir las siguientes manifestaciones clínicas:

  • Hemiplejía contralateral a la lesión: cuando la lesion es total unilateral del área motora primaria.
  • Trastornos motores, cuando las lesiones se sitúan en áreas premotoras: Como por ejemplo: 
  • Apraxia ideatoria, ideomotora, del vestir,etc...
  • Dificultad para la ejecución de movimientos voluntarios (lentitud e incoordinación). 
  • Trastornos en la ejecución de movimientos alternos.
  • Prensión motora forzada (graspping) 
  • Hipomimia.
  • Deficiencia en el control de la mirada voluntaria.

  • Trastornos del lenguaje, cuando son lesiones frontales anteriores: como 
  • Afasia de Broca
  • Empobrecimiento del lenguaje.
  • Dificultad en la evocación fonológica o categorial.
  • Incapacidad de entender el significado de los refranes. 

En estos lóbulos se integra todo tipo de información, consciente e inconsciente, procedente del entorno exterior, del mismo organismo y del almacén mnésico. Gracias a ello, el cerebro planifica, organiza, juzga, regula y ejecuta. Su lesión puede tener repercusión sobre algunas funciones cognitivas, pero especialmente sobre las ejecutivas y sobre aspectos de la personalidad y afectividad. 

  • Trastornos de memoria, si la lesión es secundaria a lesiones prefrontales como:
  • Amnesia de contexto.
  • Alteración en el recuerdo de la secuencia temporal de los acontecimientos.
  • Amnesia prospectiva.
  • Alteración de la memoria de trabajo.
  • Alteraciones de la metamemoria. 

  • Trastornos del olfato y sabor, cuando son lesiones prefrontales (orbitofrontales).
  • Afectación de la inteligencia fluida.
  • Síndrome disejecutivo, que consiste en: 
  • Pérdida de la capacidad para planificar, anticipar o inhibir la actividad mental.
  • Dificultad para realizar tareas de modo concentrado, con déficit atencional y distractibilidad acusada.
  • Incapacidad para establecer categorías o abstraer ideas.
  • Pérdida de la flexibilidad cognitiva, tendencia a la perseveración y rígidez del comportamiento.
  • Alteraciones en la personalidad, el humor y las emociones, con incremento de la impulsividad y desinhibición del comportamiento. 

  • Trastornos emocionales y de la personalidad, como hemos comentado anteriormente en síndrome disejecutivo.

Anaís Martínez Jimeno
Graduada en psicología por la UNED

Psicobiología. Neuroanatomía. CEDE

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