lunes, 9 de abril de 2018

Síndrome de Piernas Inquietas


El síndrome de piernas inquietas es un síndrome que produce la necesidad urgente de mover las piernas, acompañada generalmente o en respuesta a sensaciones incómodas y desagradables en las piernas, que se caracteriza por todas las circunstancias siguientes:
  • La necesidad urgente de mover las piernas comienza o empeora durante los períodos de reposo o de inactividad. 
  • La necesidad urgente de mover las piernas se alivia parcial o totalmente con el movimiento 
  • La necesidad urgente de mover las piernas es peor por la tarde o por la noche que durante el día, o se produce únicamente por la tarde o la noche. 
  • Al menos estos síntomas se producen durante 3 veces por semana durante 3 meses. 
  • Los síntomas que acabamos de mencionar se acompañan de malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral, educativo, académico, comporta mental u otras áreas importantes del funcionamiento 
¿Con qué debemos diferenciarlo?
El diagnóstico diferencial se realiza respeto a circunstancias como incomodidad en las posturas, artralgias/arttritis, mialgias, isquemia posicional, edema en la pierna, neuropatía periférica, radiculoptía y los "habituales golpecitos en los pies". 
Es importante que los síntomas no se presenten únicamente durante o a partir de otra condición médica o conductual. Cuando se tengan dudas diagnósticas es conveniente analizar la historia familiar o analizar la respuesta a agentes dopaminérgicos. 

EPIDEMIOLOGÍA, CURSO Y COMORBILIDAD:
La prevalencia del SPI oscila entre el 2 y el 7.2% según sean los criterios (mas restrictivos o menos). Veamos, cuando la frecuencia de los síntomas es de al menos 3 veces por semana con moderado o grave malestar, la prevalencia va a ser del 1,6%, pero cuando es inferior a una vez por semana se sitúa en el 4.5%. 
Las mujeres son las que tienen mas probabilidad  (1.5 o 2 veces más). Y este trastorno se incrementa con la edad. 
Es interesante ver cómo además este trastorno es infrecuente en la población asiática, bajando el porcentaje de prevalencia. 

El inicio del SPI ocurre, de forma habitual en la segunda o tercera década de vida, Aproximadamente un 40% de los individuos diagnosticados del síndrome durante la etapa adulta han experimentado síntomas antes de los 20 años y un 20% informan de haberlos tenido antes de los 10 años. La prevalencia se va incrementando, como hemos dicho antes, con la edad de 60 años, con síntomas que se mantienen estables o decrecen levemente en los grupos de mayor edad.
Cuando se compara a aquellos que tienen antecedentes familiares del trastorno frente a los que no los tienen se ha comprobado que los primeros tienden a una edad de inicio más temprana y tienden a tener un curso progresivo más lento. Los síntomas del SPI se presentan de forma similar a lo largo del ciclo vital con las salvedades comentadas previamente.
El diagnostico del SPI en niños es complicado debido  que no informan de la alteración, salvo a partir de los 6 años, donde pueden utilizar un lenguaje que facilite la detección por el pediatra.

En cuanto a la comorbilidad, los trastornos depresivos, de ansiedad y atencionales suelen mostrar relación con el SPI. La principal enfermedad médica asociada al SPI son las alteraciones cardiovasculares. Hay también mucha asociación con otras condiciones médicas incluyendo la hipertensión, migraña, enfermedad de parkinson, esclerosis múltiple, neuropatía periférica, apnea obstructiva central del sueño, diabetes mellitus, fibromialgia, osteoporosis, obesidad, enfermedad tiroidea y cáncer. También suelen ser comórbidas circunstancias como la deficiencia de hierro, embarazo y fallo crónico renal.

FACTORES DE RIESGO Y PRONÓSTICO:
Sólo se consideran aspectos relacionados con la genética y la fisiología.
Hay determinados factores precipitantes como la deficiencia de hierro.
Atendiendo a los aspectos genómicos: implicación de los siguientes cromosomas: 2p, 6p y 15q (determinantes para el mayor riesgo de aparición de SPI en descendientes que tienen SPI en Europa, frente a África y Asia.
Mecanismos patofisiológicos: Sistema central dopaminérgico y en el metabolismo de hierro.
Fármacos dopaminérgicos principalmente agonistas D2 y D3 sugieren esta relación. mientras que se ha comprobado que los antidepresivos empeoran o pueden inducir SPI en algunas personas.

¿Que consecuencias tiene este trastorno para el funcionamiento en la persona?
Suelen estar asociadas con diferentes trastornos mentales como ansiedad, depresión, en un 2-3% de la población.
Las consecuencias más comunes van a ser: reducción del tiempo de sueño, fragmentación del mismo y otras alteraciones como depresión, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático; así como afectación general de la calidad de vida.

Os dejamos esta Infografía que hemos realizado para vosotros: sólo tenéis que seleccionar la imagen y se os abrirá en grande, una vez ahí si estáis con el teléfono móvil o tablet mantenéis pulsada la imagen y os saldrá la opción de guardar o si estáis con el ordenador, al presionar el botón derecho del ratón os saldrá.

Infografía sobre el síndrome de Piernas Inquietas
Anaís Martínez Jimeno
Psicóloga


CEDE. Volumen 2: psicología clínica

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