lunes, 18 de junio de 2018

Distorsión de la Percepción Corporal en Pacientes con Anorexia Nerviosa de Inicio Temprano vs. Tardío

La anorexia nerviosa, como trastorno de la conducta alimentaria, está asociada a una elevada preocupación por el peso, a ideas sobrevaloradas respecto a la delgadez, a una alteración de la imagen corporal y a un miedo excesivo a engordar.

¿Hay diferencias en la distorsión de la percepción corporal en pacientes con anorexia nerviosa de inicio temprano (antes de los 14 años)  y en pacientes de inicio tardío (de 14 años en adelante) ?

En el estudio de Vellisca González, Orejudo Hernández y Latorre Marín, las diferencias en la distorsión de la percepción corporal en pacientes con anorexia nerviosa de inicio temprano vs. tardío se midió mediante el Cuestionario de la forma corporal.
El grupo de anorexia nerviosa de inicio temprano presentó una mayor distorsión de su imagen corporal que el grupo de anorexia nerviosa de inicio tardío.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) 

Son cada vez más frecuentes en las consultas de los centros de salud y se diagnostican en niños y niñas cada vez más jóvenes. La incidencia de la AN se ha multiplicado en estos 30 años aproximadamente por 20. Si bien no existe unanimidad al respecto, la mayoría de los estudios revisados sobre la prevalencia de la AN coinciden al señalar que se observan dos picos de incidencia:

  • El primero, en torno a los 14-15 años;
  • y el segundo, entre los 18 y los 19 

Siendo más afectada la formada por mujeres entre los 15 y los 19 años de edad.
Esto, sin olvidar que los TCA afectan a mujeres mayores, a niñas más jóvenes y también a bastantes hombres, ya que aproximadamente el 10% de los casos son varones. A pesar de que la AN puede aparecer en niñas con tan sólo siete años (Nicholls y Grindrod, 2008) o en mujeres de más de 40 (APA, 2000), hasta el momento y de acuerdo con el DSM-IV-TR (APA, 2002), la edad promedio de inicio es de 17 años, siendo las edades en las que más casos aparecen los 14 y los 18 años.
La existencia de estos dos periodos y las notables diferencias de edad en el inicio del trastorno han llevado a considerar dos tipos de pacientes: las de “inicio temprano” en las que los síntomas comienzan a los 14 años de edad o antes y las de “inicio tardío” en la que el comienzo es posterior.
Otras propuestas para establecer un punto de corte han pasado por considerar la menarquía como límite biológico, considerando como de “inicio temprano” aquellos casos que tenían lugar antes de la primera menstruación. No obstante, este tipo de clasificación, además de no poder ser aplicada a los casos que encontramos en varones, resulta menos clara de lo que podría parecer.

Para otros sí que las hay, hasta el punto de plantear que se trataría de trastornos similares con una etiología diferente, siendo los más típicos los de inicio temprano mientras que los casos de inicio tardío estarían más relacionados con sucesos vitales graves
refieren que los casos de AN de inicio tardío son más complicados y que coexisten con un trastorno depresivo. En el caso de la AN de inicio temprano, se han buscado relaciones entre el inicio de la enfermedad y el temor a la madurez hipótesis atribuyen el inicio temprano a una lucha por la autonomía y el autocontrol personal.
Los pacientes más jóvenes pueden convirtiéndose influenciados por conflictos familiares relacionados con su propia adolescencia. En algunos casos, los problemas de alimentación pueden acabar convirtiéndose en el foco de atención de la familia el aumento en la autonomía personal, la separación de las figuras paternas, la presión social y de los pares, así como la creciente madurez física y las inquietudes sexuales también pueden influir en la aparición de la AN de inicio temprano.
Uno de los elementos centrales de la AN y de los TCA es la alteración de la percepción de la forma o tamaño corporal, por lo tanto, incluyeron dos aspectos relacionados con las alteraciones de la imagen corporal: la distorsión perceptiva de la talla y la alteración cognitivo-afectiva asociada a la insatisfacción y la preocupación por la figura.
El miedo a estar gordo es un componente central de la psicopatología de los TCA y que la alteración de la imagen corporal más frecuente es la tendencia a ver el cuerpo con un tamaño mayor que el real, lo que se denominó de forma general “sobre-estimación”. En Smeets, Smit, Panhuysen e Ingleby (1998) analizaron mediante un estudio meta-analítico la relación entre el tamaño corporal actual de las pacientes con AN y su índice de percepción corporal, obteniendo una relación lineal negativa. En los TCA, la imagen corporal es definida como la representación mental de diferentes aspectos de la apariencia física, y su alteración, el desequilibrio o perturbación de la misma (Thompson, 1990). Este último autor incluye tres elementos en la construcción de la imagen: un componente perceptivo, otro cognitivo-afectivo y uno conductual. Rosen (1992) planteó la hipótesis de que la AN y la BN fuesen manifestaciones de un trastorno de la imagen corporal general, similar a lo que sería el trastorno dismórfico corporal.
Rosen en 1992, resaltó que el trastorno de la imagen corporal desempeña un papel importante tanto en el pronóstico como en el mantenimiento de los TCA y que la ausencia de cambios en este nivel constituye un riesgo de recaída. Siguiendo a Sepúlveda, Botella y León (2001), todo tratamiento de los TCA debería contar con una intervención específica sobre la imagen corporal.
Esta intervención debería centrarse en varias áreas actitudinales:

  • la propia evaluación de su cuerpo, 
  • los autoesquemas y 
  • la afectividad hacia el propio cuerpo. 
La duración debe ser prolongada y continuada, pues la imagen corporal negativa es probablemente uno de los factores de inicio del trastorno y de su mantenimiento en el tiempo. Actualmente la imagen corporal sigue siendo una pieza clave en la recuperación de las pacientes con TCA y de difí- cil intervención terapéutica  (se espera que las pacientes con AN de inicio temprano presenten una imagen corporal más distorsionada que las pacientes con AN de inicio tardío)

Los TCA son uno de los trastornos psicológicos que más demanda generan en el presente en los servicios de salud. 

El conocimiento de los mismos es un requisito necesario para poder disponer de un abordaje terapéutico y preventivo eficaz. Así, se podría empezar a plantear la posibilidad de establecer subtipos de AN en función de la edad de inicio para los que, como ya hemos comentado en la introducción, podrían encontrarse diferentes factores causales. En este sentido, el componente cognitivo-afectivo relacionado con la percepción corporal podría ser central en estos casos. Investigaciones realizadas con población preadolescente y adolescente, han documentado la presencia de conductas alimentarias de riesgo y problemas en la percepción de la imagen corporal, particularmente en el género femenino, ya que a las mujeres se les invita y se les recuerda constantemente “el poder que posee la apariencia física y el valor de la delgadez” (Killen y Taylor, 1996) y que el comer poco es más femenino.
Si se asume el papel fundamental de la distorsión de la imagen corporal en este trastorno, las actuaciones preventivas deberían diseñarse teniendo en cuenta la edad de la población objeto de las mismas, siendo necesarias intervenciones en edades muy tempranas. Así, teniendo en cuenta que la imagen corporal se va gestando durante la niñez y que es a partir de la adolescencia cuando tiene un gran peso en el desarrollo psicosocial de la persona, intervenir sobre este ámbito podría tener importantes efectos preventivos, tanto para la no aparición del trastorno como para el abordaje inicial del mismo,el abordaje de esta distorsión debe ser clave en los casos de inicio temprano, pero igualmente se considera indispensable la intervención temprana, por cuanto a los casos de inicio temprano se le añaden mayores repercusiones, ya que suele verse afectado el desarrollo físico, aspecto que podría ser revertido con una intervención adecuada.


Vellisca González, María Yolanda, Orejudo Hernández, Santos, Latorre Marín, José Ignacio, Distorsión de la Percepción Corporal en Pacientes con Anorexia Nerviosa de Inicio Temprano vs. Tardío. Clínica y Salud [en linea] 2012, 23 (Mayo-Agosto) : [Fecha de consulta: 1 de junio de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180623386001> ISSN 1130-5274 

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