miércoles, 4 de julio de 2018

Disociación: ¿Qué diferencias encontramos entre una disociación psicológica y una somática?

Hoy os vamos a hablar sobre un estudio, realizado por Ángeles Serrano, Héctor González- Ordi y Beatriz Corbí que explora la relación entre la disociación psicológica y somática y su asociación con la sugestionabilidad, alexitimia, personalidad y dificultades en la regulación emocional, mostrándose mayor neuroticismo, búsqueda de sensaciones y apertura, así como menor amabilidad y responsabilidad en la disociación psicológica. En la disociación somática, la personalidad mostró únicamente relación con la faceta de ansiedad.


Antes de todo, me diréis,
¿Qué es la disociación?

Pierre Janet (1889, 1920) fue el primer autor que ofreció una aproximación explicativa de la disociación. Englobó en la disociación tanto la separación de la consciencia de contenidos y procesos mentales tales como la memoria, la emoción, la voluntad o las sensaciones como los síntomas somáticos característicos de la histeria (González Ordi y Miguel Tobal, 2000; Kihlstrom, 1994).

Históricamente los trastornos conversivos y somatoformes se han considerado de naturaleza disociativa. En la actualidad, la American Psychiatric Association (APA, 2014) excluye los trastornos conversivos y somatoformes de los disociativos, aunque esta separación se debe más a una cuestión práctica que a una cuestión teórica.
La separación en el DSM-5 enfatiza la importancia de la exclusión de trastornos orgánicos que puedan explicar los aparentes síntomas neurológicos. En cambio, la Clasificación Internacional de Enfermedades, versión 10 (CIE-10; Organización Mundial de la Salud, 1992), en este sentido, sí une el trastorno de conversión con los trastornos disociativos, incluyendo:

  • el estupor disociativo, 
  • los trastornos de trance y posesión, 
  • los trastornos disociativos de la motilidad, 
  • las convulsiones disociativas y 
  • las anestesias y 
  • las pérdidas sensoriales disociativas.

En el sentido de entender la disociación como un proceso que englobaría distintos tipos de síntomas, algunos autores han diferenciado entre “disociación psicoforme” y disociación somatoforme” (Nijenhuis, Spinhoven, Van Dyck, Van der Hart y Vanderlinden, 1996).

  • La disociación psicoforme o psicológica englobaría todos aquellos síntomas disociativos en los que se ven alterados procesos psicológicos, como alteraciones en la memoria, la identidad, la percepción del ambiente y del entorno. 
  • Por otro lado, la disociación somatoforme o somática estaría compuesta por todos aquellos síntomas disociativos que afectan al cuerpo, experiencias, reacciones y funciones somáticas (Nijenhuis, van der Hart, Kruger y Steele, 2004). Paralelamente, en los últimos años se ha desarrollado también la posición teórica que defiende la existencia de distintos subtipos de disociación: desapego y compartimentalización. Cardena˜ (1994), Putnam (1997), Allen (2001) y Brown (2002) han propuesto el término de desapego, que englobaría experiencias y síntomas como la desrealización, la despersonalización y las experiencias extracorporales, donde el individuo experimenta estados alterados de consciencia caracterizados por la sensación de separación, ya sea de sí mismo o del entorno.

La compartimentalización englobaría la amnesia disociativa y síntomas aparentemente neurológicos (trastorno de conversión), como la parálisis conversiva, la pérdida sensorial, las pseudoconvulsiones o problemas somáticos (Engel, Walker y Katon, 1996), que son los síntomas centrales en la propuesta de Janet (1920) en la conceptualizacíón de la histeria. En este grupo también se incluiría los síntomas de disociación somática, como visión en túnel, y problemas de índole somático.

De este modo, recogiendo las propuestas teóricas y empíricas de los últimos años, la disociación englobaría distintos subtipos de síntomas, involucrando diversos procesos, pero manteniéndose siempre la característica central de la escisión de la consciencia y la voluntariedad del sujeto.
El estudio de las variables psicológicas presentes en la disociación se ha centrado casi exclusivamente en la disociación psicológica (amnesia, despersonalización/desrealización, absorción), encontrándose que los individuos con tendencia a disociar presentan mayores niveles de neuroticismo (De Silva yWard, 1993) y apertura a la experiencia (Watson, Harrisony Slack, 2000) son más sugestionables y poseen mayor propensión a la fantasía.
Del mismo modo, se encuentra una relación inversa entre la presencia de síntomas disociativos y edad ( a mayor edad, menos síntomas disociativos).
Respecto a la disociación somática (síntomas conversivos), se ha encontrado que los disociadores presentan mayores niveles de alexitimia, ira y mayor tendencia al afrontamiento evitativo.

En cuanto a la edad, los resultados muestran una relación negativa entre la edad y los síntomas disociativos, pero sólo en disociación psicológica. Estos resultados van en la línea de los encontrados por otras investigaciones previas, en las que se observa la misma relación inversa (Maaranen et al., 2008; Ross et al., 1990). Los datos obtenidos parecen apuntar a que los síntomas de compartimentalización son los que menos (o nada) se asocian con la edad. En estudios longitudinales, se ha observado que sólo el 30% de los individuos con altas puntuaciones en la DES mantienen estas puntuaciones a lo largo de varios años. Este mantenimiento en el tiempo de la presencia de síntomas disociativos se asocia con un aumento en la sintomatología depresiva e ideación suicida (Maaranen et al., 2008). Si son los síntomas de compartimentalización los que se mantienen independientemente de la edad, se puede hipotetizar que son estos síntomas los que pueden tener peor pronóstico y tendencia a la cronificación, lo que adquiere gran relevancia a nivel clínico. En relación a la sugestionabilidad, los resultados indican que las experiencias disociativas se asocian positivamente con la sugestionabilidad.

Amnesia disociativa y despersonalización, éstas muestran correlaciones más débiles con la sugestionabilidad, por lo que puede estar indicando que la sugestionabilidad de los altos disociadores puede venir explicada más por su absorción que por los propios síntomas disociativos, lo que iría en concordancia con hipótesis y estudios previos de la disociación somática se relaciona más débilmente con la sugestionabilidad. Esto podría ir en contra de la propuesta de Halligan, Athwal, Oakley y Frackowiak (2000), que proponen que debajo de los síntomas de compartimentalización en general, y de los síntomas somatomorfes y conversivos en concreto, subyacen los mismos procesos que en la sugestionabilidad hipnótica. Con la alexitimia muestran una relación moderada entre las tres dimensiones, explicada principalmente por la confusión de sensaciones, Esto corrobora la idea de que la disociación y la alexitimia son constructos separados, ya que la alexitimia se relacionaría con un estilo cognitivo centrado en los detalles externos y una pobreza en la fantasía, y la disociación se asocia con propensión a la fantasía.

La asociación entre la disociación psicológica y la presencia de dificultades en la regulación emocional; particularmente se relacionan más estrechamente con la confusión de las sensaciones corporales y la emoción, el rechazo de las emociones, la interferencia y el descontrol de la experiencia emocional. En este sentido, se puede entender que la disociación no se asocia con dificultades en la atención hacia a las emociones, la disociación somática, aunque muestra el mismo patrón que la disociación psicológica (menor relación con la subescala de desatención), tiene una relación débil con la dificultad en la regulación emocional, así como en todas sus subescalas, lo que parece indicar una característica diferenciadora entre ambos tipos de síntomas disociativos.
En relación a la personalidad, la asociación entre neuroticismo y disociación parece venir explicada por las facetas de ansiedad, depresión, hostilidad y, de forma más débil, por impulsividad y vulnerabilidad. Pese a las diferencias en las facetas de personalidad, dependiendo de las subescalas de la DES, en la literatura queda patente la asociación entre disociación y ansiedad (Marshall, Jorm, Grayson y OToole, ´ 2000; Mendoza et al., 2011; Segui et al., 2000), hostilidad e ira.
En cuanto al factor de extraversión, las facetas muestran una asociación positiva entre búsqueda de sensaciones, la DES total y la subescala de absorción y, de forma muy débil, con amnesia. Estos datos pueden estar indicando el subtipo de perfil disociador buscador de sensaciones encontrado por Ruiz, Pincus y Ray (1999), más asociado a la apertura a la experiencia y al fantaseo, a relación negativa débil entre la faceta gregarismo y la DES total y la subescala de absorción, pudiendo mostrar la asociación entre el perfil disociador más neurótico y evitador (a apertura, la disociación muestra una asociación con el factor, explicándose ésta por las facetas de ideas, valores y, en menor medida, de estética y fantasía)
 La asociación entre absorción y la faceta de fantasía se ha encontrado de forma recurrente en la literatura previa.
En cuanto a la relación entre ideas, valores y disociación, ésta puede explicarse como la búsqueda de nuevos conocimientos y valores, en la línea del perfil disociador más unido a la búsqueda de emociones.
La amabilidad y disociación se muestra negativa, lo que indica que puntuaciones altas en disociación se asocian a menor confianza, franqueza, altruismo, modestia y sensibilidad, encontrándose esta relación sobre todo con las subescalas de amnesia y despersonalización y no tanto con absorción.

En la hipótesis propuesta por Kwapil et al. (2002), estos resultados pueden explicarse por la tendencia del disociador a experimentar el mundo como más amenazante. Por último, la disociación se relaciona negativamente con el factor de responsabilidad, explicándose por las facetas de competencia, sentido del deber, autodisciplina y deliberación.
La percepción pobre sobre las propias capacidades y habilidades para enfrentarse a los problemas, menor adherencia a principios y obligaciones morales, escasa motivación para la realización de tareas y metas y poca planificación sobre las acciones futuras (Costa y McCrae, 1992).

Finalmente, la disociación somática mostró asociación exclusivamente con el factor de neuroticismo, explicándose por la faceta de ansiedad y, de forma más débil, con la impulsividad.
Para descargar el esquema en PDF.

Para ver el artículo entero os llevamos al siguiente link:

Serrano, Ángeles, González-Ordi, Héctor, Corbí, Beatriz, Disociación, personalidad, sugestionabilidad, alexitimia y dificultades en la regulación emocional: un estudio correlacional. Clínica y Salud [en linea] 2016, 27 (Noviembre-Sin mes) : [Fecha de consulta: 4 de julio de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180648287006> ISSN 1130-5274 
     

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