miércoles, 19 de junio de 2019

EL TRASTORNO DE DUELO COMPLEJO PERSISTENTE

Sufrir por un duelo es completamente normal y NECESARIO, sabemos que el duelo se va elaborando de muy poco a poco y que para ello hemos de pasar por las distintas fases del duelo como comenta mi compañera en un artículo anterior, pero ¿cuándo podemos hablar de un trastorno mental por duelo entonces? Como siempre os decimos, siempre y cuando limite el funcionamiento personal, social, laboral,etc... durante un laaargo periodo de tiempo. Es normal que los primeros meses (e incluso años) experimentes dificultades en tu funcionamiento, sentimientos de tristeza, melancolía, rabia, e incluso pensamientos de suicidio con el fin de poder reunirte con esa persona. Pero como todo, se acaba aceptando y se va aprendiendo a vivir sin esa persona de una manera más adaptativa. El nuevo manual estadístico y diagnóstico de trastornos mentales DSM-5 nos avisa, proponiendo este nuevo trastorno como una posible afección en estudio en la sección III. Y esque es cierto, que aunque la mayoría de las personas logran adaptarse y funcionar de manera óptima tras una pérdida importante, hay otras que no. Y a éstas habrá que ayudarlas con intervenciones distintas. 
Os comento todo lo que hay que saber sobre este posible nuevo trastorno:

·         ¿Qué criterios hay que cumplir para el diagnóstico?:
o    El individuo ha experimentado la muerte de alguien con quien mantenía una relación cercana
o    Desde la muerte, al menos 1 síntoma presente más de las de los que no, y persiste durante al menos 12 meses en adultos en duelo y 6 meses en niños en duelo:
Anhelo/añoranza persistente en el fallecido (niños juego y comportamiento) 
Pena y malestar emocional intensos en respuesta a la muerte 
Preocupación en relación al fallecido 
Preocupación acerca de las circunstancias de la muerte (niños: juego y comportamiento y preocupación sobre posible muerte de otras personas cercanas)
o    Desde la muerte, al menos 6 de los síntomas presentes más días de los que no, y persisten durante al menos 12 meses en adultos y 6 en niños:
  •    ❤Malestar reactivo a la muerte: dificultad para aceptar la muerte (niños depende de la capacidad para comprender el significado y permanencia de la muerte); experimentar incredulidad o anestesia emocional; dificultades para rememorar de manera positiva al fallecido; amargura o rabia en relación a la pérdida; valoraciones desadaptativas acerca de uno mismo en relación al fallecido o a su muerte como autoinculparse; y evitación excesiva de los recuerdos de la pérdida.
  •    ❤Alteración social/ de la identidad: deseos de morir para reunirse; dificultad para confiar en otros; sentimientos de soledad o desapego; sentir que la vida no tiene sentido o está vacía sin; confusión acerca del papel de uno en la vida; dificultad o reticencia a mantener interés o hacer planes de futuro desde la pérdida. ¡Ojo todo relacionado con la pérdida del ser querido!

o    Malestar clínicamente significativo…
o    Reacción de duelo es desproporcionada o inconsistente con normas culturales, edad…
o    Especificar si: con duelo traumático (debido a homicidio o suicidio)

·         Características diagnósticas: sólo se diagnostica si han transcurrido al menos 12 meses en adultos o 6 meses en los niños desde el fallecimiento del ser querido. Aunque hay variaciones en cómo se manifiesta la pena, los síntomas del trastorno de duelo complejo persistente aparecen en ambos géneros y en diversos grupos sociales y culturales.

·         Características asociadas que apoyan el diagnóstico: algunos individuos presentan alucinaciones del fallecido en las que de manera temporal perciben la presencia del difunto. También pueden experimentar diversas quejas somáticas, incluso los síntomas que padecía el fallecido.

·         Prevalencia: 2,4-4,8%. Más en mujeres.

·         Desarrollo y curso: a cualquier edad, a partir de la edad de 1 año. Síntomas aparecen en los primeros meses tras la muerte, aunque puede haber una demora de meses o incluso años hasta que aparece el síndrome completo. Los niños pequeños pueden experimentar la pérdida de un cuidador como traumática, dados los efectos desorganizadores que puede tener la ausencia del cuidador sobre la respuesta de afrontamiento del niño. En los niños, el sufrimiento puede expresarse, en el juego y en el comportamiento, mediante regresiones en el desarrollo y comportamientos ansiosos o de protesta a la hora de separarse y de reencontrarse. El malestar por la separación puede predominar en niños pequeños, y en los niños mayores y los adolescentes pueden manifestar más malestar social y de identidad y riesgo de depresión simultáneo.

·         Factores de riesgo y pronóstico: aumenta en los casos de mayor dependencia de la persona fallecida previa a la muerte, y si el que fallece es un hijo. Las alteraciones en el apoyo de los cuidadores aumentan el riesgo para los niños en duelo.

·         Aspectos diagnósticos relacionados con la cultura: Los síntomas se observan en diferentes entornos culturales, pero las respuestas de dolor se pueden manifestar de maneras que son culturalmente específicas.

·         Riesgo de suicidio: a menudo refieren ideación suicida (como aparecía en los criterios arriba)

·         Consecuencias funcionales de duelo complejo persistente: asociado con déficits en el funcionamiento laboral y social y se acompaña de comportamientos perjudiciales para la salud, como un aumento de consumo de tabaco y alcohol. Aumento también de enfermedades cardíacas, hipertensión, cáncer, inmunodeficiencias y menor calidad de vida.

·         Diagnóstico diferencial: Duelo normal (presencia de reacciones de dolor intensas que persisten al menos 12 meses), Tx depresivos (pueden compartir el ánimo deprimido con el trastorno de duelo complejo persistente, éste último se caracteriza por centrarse en la pérdida), TEPT ( las intrusiones del TEPT se centran en el acontecimiento traumático, los recuerdos intrusivos del trastorno de duelo complejo persistente se centran en los pensamientos acerca de muchos aspectos de la relación con el fallecido, como los aspectos positivos de la relación y el malestar por la separación. En los individuos con el especificador de duelo traumático del trastorno de duelo complejo persistente, los pensamientos o sentimientos angustiantes pueden estar más abiertamente relacionados con la forma de morir, presentando fantasías angustiantes sobre lo que sucedió. La evitación en el TETP se caracteriza por una evitación de los recordatorios internos y externos de la experiencia traumática, en el trastorno de duelo complejo persistente también hay preocupación por la pérdida y añoranza del fallecido, que están ausentes en el TEPT.

·         Comorbilidad: TDM, TEPT, sustancias. Más frecuente el TEPT cuando las circunstancias de la muerte fueron traumáticas o violentas.

Bibliografía: DSM-5
Anaís Martínez Jimeno

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