viernes, 7 de febrero de 2020

Intervención psicológica con menores víctimas de violencia de género

La violencia de género es aquella violencia que se ejerce contra las mujeres como manifestación de la discriminación y la situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, producida por medios físicos, económicos o psicológicos.
También se incluye en el concepto de violencia de género el homicidio o asesinato de menores cometido por el padre, o por el hombre con el que la madre mantiene o ha mantenido una relación afectiva de pareja, con o sin convivencia, con el fin de infringir a la madre un maltrato psicológico o emocional. Véase más sobre la violencia de género vicaria.

¿Cómo pueden desarrollarse los menores en un ambiente de violencia? ¿Cuáles serían sus consecuencias?

Vivir en un ambiente de este tipo, hace vulnerable el desarrollo psicológico, social, comportamental e incluso físico del menor, encontrándose problemas en diferentes ámbitos que vamos a citar a continuación.
Antes de empezar, hemos de considerar importante recalcar que según la edad, los efectos que el niño o la niña sufren como consecuencia de la historia de violencia de género en su ámbito familiar son diferentes. Tenerlos e cuenta nos puede ayudar a identificar estos efectos a través de sus indicadores conductuales, emocionales, físicos, cognitivos y sociales. Vamos a numerarlos uno por uno:
  1. ➜Problemas de socialización: como aislamiento, inseguridad, agresividad, reducción de competencias sociales...
  2. Síntomas depresivos: llanto, irritabilidad, tristeza, baja autoestima, aislamiento...
  3. Miedos: miedos no específicos, presentimientos de que algo malo va a ocurrir, miedo a la muerte, miedo a perder a la madre, miedo a perder al padre...
  4. Alteraciones en el sueño: mediante pesadillas, miedo a dormir solo, terrores nocturnos...
  5. Síntomas regresivos: enuresis, encopresis, retraso en el desarrollo del lenguaje, actuar como un niño de menor edad de la que tienen...
  6. Problemas de integración en la escuela: problemas de aprendizaje, dificultades en la concentración y atención, disminución del rendimiento escolar, dificultades para compartir con otros niños o niñas...
  7. Respuestas emocionales y de comportamiento: rabia; cambios repentinos de humor; ansiedad; sensación de desprotección y vivencia del mundo como algo amenazante; sentimientos de culpa (ser el responsable de los conflictos entre sus padres o de lo ocurrido o de no haber hecho algo para evitar la violencia); dificultad en la expresión y manejo de emociones; negación de la situación violenta o restar importancia a la situación que han vivido; tendencia a normalizar el sufrimiento y la agresión como modos naturales de relación; Aprendizaje de modelos violentos y posibilidad de repetirlos, tanto de víctima como agresor con la interiorización de roles de género erróneos; la exposición crónica a conflictos parentales puede llevar al adolescente a presentar más relaciones conflictivas y adicciones; el estrés asociado con violencia en el hogar puede llevar a que el adolescente asuma comportamientos de riesgo y de evasión y que empiece a actuar comportamientos violentos dentro del hogar; huida del hogar; las relaciones de los padres pueden tener además gran influencia en el modo en que los adolescentes establecen sus primeras relaciones sentimentales; a más altos niveles de agresión mayor probabilidad de ver en el comportamiento de los demás intenciones hostiles y a responder de manera violenta como defensa. 
  8. Síntomas de estrés postraumático: insomnio, pesadillas recurrentes, fobias, ansiedad, re-experimentación del trauma y trastornos disociativos. 
  9. Parentalización de los niños y niñas: asumir roles parentales y protectores hacia los hermanos menores, asumir roles parentales de protección con la madre. 
  10. En algunos casos la muerte: la violencia afecta la visión que tiene el niño o la niña del mundo y de sí mismo, sus ideas acerca del significado y propósito de vida y sus expectativas de una felicidad futura. 


Intervención psicológica:

Antes de realizar la intervención hay que valorar una serie de variables que deben de tenerse en cuenta: 
  • 💙El grado de afectación de la violencia de género sobre cada niño o niña, la individualidad de cada uno, respetando sus diferencias individuales como persona o los diferentes momentos por los que se encuentra según la variabilidad en su contexto. 
  • 💙El posicionamiento de la niña o el niño. Aspectos como: tipología, severidad y frecuencia de los malos tratos sufridos, grado de protección del niño/a por parte del entorno más cercano, fuerza y calidad del vínculo con la madre, grado de resiliencia de la propia niña/o y la edad del niño/a.

Programa de asistencia psicológica a menores víctimas de violencia de género: 

El proyecto ha sido aprobado conjuntamente por la comunidad autónoma de Castilla- La Mancha, a través del Instituto de la Mujer de C-LM y el ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad y está financiado por este. Es un servicio gratuito de atención psicológica que consiste en la prestación de un tratamiento específico, especializado e individualizado, para lograr la completa recuperación de las y los menores que sufren trastornos por haber estado expuestos a la violencia de género. 
Este proyecto se desarrolla a través de un contrato de servicios firmado entre el instituto de la mujer de CLM y el COPCLM encargado de la prestación del servicio. 
Los requisitos para recibir atención son: 
  • 👉Que la comisión de valoración (personal técnico de la dirección provincial y el psicólogo coordinador del programa) acuerden que la/el menor debe ser atendido porque presenta difunciones a raíz de la violencia acontecida o sufrida.
  • 👉Que no convivan con el padre, aunque tengan régimen de visitas con él.
  • 👉Menores que hayan sido testigos de la violencia de género sufridas por sus madres y/o hayan sido víctimas de esta violencia ya sea en forma de maltrato, negligencia y/o abusos. 
  • 👉Que la madre del menor o la menor esté en tratamiento con la psicóloga de la casa de acogida o centro de la mujer,
  • 👉Que la madre tenga la guarda y custodia de forma exclusiva.
A estos requisitos se suma la necesidad de que la madre realice un tratamiento psicológico paralelo y el menor esté a su cargo. 

Anaís Martínez Jimeno
Psicóloga Infantil

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